
Desde que entré en contacto con el mundo del coaching, a menudo me he enfrentado a una pregunta que no siempre es fácil de contestar: ¿Qué es eso del coaching? Y no es fácil porque solemos buscar explicaciones rápidas e inmediatas, que no siempre son las más adecuadas. En estas líneas voy a dar una visión general del tema, lo suficientemente asequible como para despejar las dudas más habituales, pero lo suficientemente extensa como para mostrar el valor de este método de trabajo personal.
La semana pasada hablaba con uno de mis mejores amigos, una persona con una formación y una experiencia increíbles en el mundo de la gestión empresarial, las ventas y el trabajo con equipos humanos. Él me planteaba sus reservas acerca del método que emplea el coaching, por dos motivos fundamentales: su confusión con la psicología y su aparente orientación al mundo de la empresa. La conversación fue más o menos en estos términos:
– A ver, ¿qué es eso de lo que me hablas?
– Pues coaching. Seguro que lo conoces.
– Claro- me contesta-, yo he recibido sesiones. Orientadas a ventas, a equipos de trabajo… Pero claro, no termino de tener claro qué tienen que ver las ventas con la vida real y con las cosas del día a día.
– Bueno, es que en realidad es un método que se puede aplicar a todo; también a las ventas.
– Ya, vale. Pero tengo la sensación de que para lo demás ya están los psicólogos.
– Pues la verdad es que la Psicología y el coachig se pueden complementar, pero son herramientas diferentes que se aplican a cosas distintas. La Psicología ayuda a comprender el origen de una situación actual para resolver un problema presente. El coaching parte de la realidad presente para acompañar a la persona hacia su objetivo, que está en el futuro.
El término «coaching» está cada vez más presente en la sociedad actual, pero existe cierta confusión acerca de sus objetivos, sus métodos y su valor, por lo que se suele hablar de él de forma errónea o sesgada. Para empezar, se trata de una palabra difícil de traducir, ya que el término coach se utiliza para los entrenadores deportivos en el mundo anglosajón desde hace más de cien años. Pero es que coach es el nombre de un tipo de carruaje que sirve para transportar pasajeros. Ambas acepciones son correctas: el proceso de coaching es un proceso de entrenamiento, y además el proceso de coaching te acerca a tu destino.
Ya hemos hablado muchísimas veces del significado de la vida como viaje. Del camino, de las metas, del faro… En ese camino utilizamos dos herramientas fundamentalmente: nuestro cuerpo y nuestra mente. Existen otras importantísimas, pero no solemos utilizarlas, a pesar de lo poderosas que son: las emociones, las sensaciones (externas e internas) e incluso la intuición. Si nos centramos en el cuerpo, una vez dominado en los primeros años de vida, funciona de manera automática, incluso en aquellas actividades que aprendemos años después, como los movimientos para conducir; no necesitamos pensarlos. Pero la mente aparentemente carece de automatismos, lo cual nos hace caer en la trampa de la «vida automática»: a lo largo de nuestra vida vamos creando un manual de instrucciones basado en una serie de creencias; cuando fijamos una creencia en nuestro mapa mental la elevamos a la categoría de verdad absoluta, y actuamos de acuerdo con ella sin pensar, de manera automática, por lo que llega a convertirse en una realidad para nosotros, que nos conduce según un camino que ella establece: si creo firmemente que me voy a bloquear hablando en público no seré capaz de hablar en público, simplemente porque esa creencia es una verdad absoluta para mí. Pero, ¿qué sucedería si yo sustituyese mi creencia de que no soy capaz por la creencia de que sí soy capaz? El efecto inmediato es que cambiando la creencia cambio mi manera de actuar en la vida, y los resultados cambian también. El bloqueo que me impedía alcanzar mi meta se ha disuelto, y lo que era verdaderamente inalcanzable, porque así lo creía firmemente, ahora es posible. He desactivado el piloto automático de la mente. El coaching es una herramienta genial para sustituir creencias limitantes por creencias potenciadoras.
El coaching es un método que sirve para que la persona se acerque a la consecución de un objetivo concreto, te lleva como lo hace el carruaje. Por eso tiene aplicación en el mundo de la empresa. Y del deporte. Y de las relaciones familiares. ¡Y de cualquier cosa imaginable!. Una persona es en sí misma un universo infinito de posibilidades que se pueden materializar si sabe a dónde quiere llegar, se compromete con ese objetivo responsablemente y da los pasos en la dirección adecuada. El arte del coaching consiste en acompañar a esa persona para que se acerque de la manera más efectiva posible a su meta. Y en muchas ocasiones se encuentra por el camino la solución a algún problema. Pero mientras el psicólogo es un terapeuta, el coach no lo es: sus objetivos y su método son diferentes.
El coaching entiende a la persona como un ser complejo y completo, con un potencial infinito que se puede desarrollar hasta niveles insospechados. Persigue -y lo logra de una forma sorprendente- que cada cual se convierta en la mejor versión de sí mismo, entendiendo que nadie tiene el poder o la capacidad de decidir por otra persona su manera de vivir o de ser, o cuáles deben ser sus sueños y sus objetivos.
Las preguntas: «¿Qué quieres conseguir? ¿Cuál es tu objetivo?», son el punto de partida en cualquier sesión de coaching. Y todos tenemos objetivos y sueños, pero en muchas ocasiones no somos ni siquiera capaces de expresarlos, porque creemos que no están a nuestro alcance o que no los merecemos. Y esta creencia firme es la que los aleja de nosotros. Pregúntate y responde con honestidad: ¿Existe un objetivo que siempre has acariciado? ¿Tienes algún sueño que alcanzar? ¿Quieres crear algo diferente en tu vida? Un coach te contestará que «para qué eliges seguir esperando«.


Muy buena explicación! Gracias!
Muy claro me ha encantado, gracias!!!
Gracias MAESTRO ♥️