
(1925-1995)
«Un naturalista descalzo»
Naturalista y escritor
La vida de Gerald Durrell es un canto a la naturaleza y, desde que me acerqué al personaje, una enorme fuente de inspiración para mí. Nació en la India británica, y se vio obligado a cambiar de residencia numerosas veces tras la muerte de su padre, siendo él un niño de sólo tres años. Así, volvió con su madre y sus hermanos a Inglaterra, para posteriormente irse a vivir a las isla de Corfú, a la edad de diez años.
De sus andanzas por tierras griegas, Durrell dejó escrita la trilogía de Corfú, una serie de libros deliciosos en los que narra el despertar de un naturalista curioso e infatigable. En ellos, podemos verlo capturando todo tipo de «bichos» y aprendiendo con cada amigo de la familia, mientras refleja una vida sencilla y auténtica, en la que conviven el juego y el descubrimiento con el compromiso.
Lo más asombroso de Durrell es que no recibió formación reglada. Apenas unos años de escuela en Reino Unido, antes de la mudanza familiar a Corfú. La relación con sus mentores, sin embargo, le proporcionó una sólida formación, pero, sobre todo, una clara vocación: conocer y estudiar a los animales.
A pesar del grave obstáculo que podía suponer el carecer de estudios, Gerald Durrell supo perseguir su sueño, y durante muchos años organizó expediciones por África y América para estudiar y capturar animales para los zoológicos europeos. Puede que hoy esta actividad resulte chocante para muchos amantes de la naturaleza, pero podemos afirmar que fue el gran difusor de la idea de que los zoológicos no deben ser meras colecciones de animales, sino instituciones de recuperación de especies amenazadas y centros de educación ambiental.
Como divulgador de la naturaleza escribió cerca de cuarenta libros (algunos tan sugerentes como: «Cómo cazar a un naturalista aficionado»), presentó programas de naturaleza en la BBC e impartió conferencias por distintas universidades. La creación del zoo de Jersey y de diversas fundaciones enfocadas en la cría en cautividad de especies amenazadas son algunos de sus mayores logros.
Gerald Durrell ha dejado un importantísimo legado, y ha creado un enorme impacto en el conservacionismo, marcando una huella que permanecerá durante mucho tiempo. Sin duda un ejemplo inmejorable de lo que la voluntad y la pasión de una persona son capaces de conseguir. Y de hasta donde es capaz de llegar un naturalista descalzo ilusionado. Todo un ejemplo a imitar.

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